MONTAÑA LINDO HURTADO. Llamadme Monti

  

Torbellino de Inspiración


Su sonrisa es la mejor de las cartas de presentación, quienes la conocimos tenemos el orgullo de haber recibo una de esas semillas  que ella iba sembrando en cada persona con la que coincidía en su camino, en muchas de ellas llegó a germinar y convertirse en una nota musical, más tarde en otra y otra, y esa transformación dio lugar a la música en nuestro municipio…

Monti no dejaba indiferente a nadie, su apariencia física indicaba su forma de presentarse a la vida, hace más de treinta años que la conocimos y nunca dejó de ser un remolino de cultura e inspiración para tantas y tantas personas de Suances.

Todos esos años  creando magia  en el aula, hizo que decenas de peques conocieran la música en su etapa de vida más importante, la infancia, y eso determino que hoy en día amen la música, vivan de ella y sigan trasmitiendo su legado a otras personas.

Monti, tu nos trasmitiste que con una sonrisa, con energía, con vitalidad  y amando lo que hacemos podemos llegar a donde deseemos.

Nos enseñaste disciplina, saber estar, compañerismo y siempre estuviste ahí cuando te necesitamos.

Por eso ahora nos toca a nosotras, devolverte una de esas semillas que plantaste y lo queremos hacer en forma de reconocimiento, para que perdures en las mentes de quienes te conocimos, pero sobre todo para que miles de personas te conozcan y puedan compartir esa gran oportunidad que nos diste a la gente de Suances.

Monti tu Suances amado planta hoy 8M Día Internacional de la Mujer esta peana en el Sendero de Nuestras Mujeres Cuentan, para que sigas formando parte de nuestras vidas para siempre y para que las personas que te conocieron y compartieron parte del camino contigo, tengan un lugar donde continuar con  esos encuentros de cultura y saber estar, siempre desde la alegría y el respeto.

Hasta luego Monti!!!!

 

Creadora de la Escuela de Música Municipal y  Profesora de música…





CANDIDATURA DEL C.E.I.P. PORTUS BLENDIUM

El CEIP Portus Blendium propone como candidata al Sendero de Nuestras Mujeres Cuentan a Montaña Lindo Hurtado. (Monti).

Consideramos que Monti debe tener su lugar en el Sendero de Nuestras Mujeres Cuentan porque a lo largo de los años marcó la vida musical y no tan musical de niños y adultos en Suances (como expresa su primera alumna).

Consideramos que debemos hacer visible a Monti a través de este Sendero porque se fue en silencio y la mayoría de nosotros/as no tuvimos la oportunidad de despedirnos. Cuando le fue diagnosticada su enfermedad estábamos confinados y después ella ya no pudo salir de su casa para que todos recordáramos su energía, vitalidad y ganas de vivir.

Monti llegó a Suances durante el verano de 1991. Fue al ayuntamiento a pedir trabajo y la concejala de entonces Gloria Zuloaga la mandó al colegio. En septiembre se presentó al director del colegio por entonces, José Antonio Rioz (según su propio testimonio) como una persona que tenía conocimientos de música y a la que le gustaría dar clases particulares. El director del colegio la puso en contacto con la AMPA y le propusieron dar música como actividad extraescolar. El primer mes empezó las clases con Alejandro, su hijo, y con Amaya, hija del director del colegio.

Este fue el inicio de la trayectoria de Monti como profesora de música en nuestro pueblo tanto en el colegio donde ha dado clase de música a los alumnos de Educación Infantil contribuyendo a su formación integral como en su taller por el que han pasado tantos y tantos niños y niñas de nuestro pueblo.

Monti consiguió a través de sus clases y gracias a su amor por la música que Suances tenga una cantidad muy grande de niños y niñas que han estudiado o están estudiando música en el conservatorio de Torrelavega o en Conservatorios superiores de varias ciudades de España. Muchos de esos niños y niñas forman parte de la Banda Municipal de Música de Suances.

Esa semilla que ella puso ha logrado que Suances sea uno de los pocos lugares de Cantabria dónde gente tan joven toca algún instrumento. Creemos que Monti debe formar parte del Sendero de Nuestras Mujeres Cuentan porque su labor ha ido más allá de su trabajo con los niños y las niñas de nuestro pueblo, con los años llegó a calar profundamente entre las familias de Suances que confiaban en ella para completar la educación integral de sus hijos.

Otra de las grandes contribuciones de Monti para con los niños y niñas de Suances, en especial con el alumnado de Educación Infantil fue ayudar a su integración social a través de sus clases en el taller de música, así como ayudar al desarrollo del lenguaje en edades tan tempranas. Desde la Unidad de Orientación del colegio era una de las recomendaciones que se hacía a las familias con niños que presentaban estas necesidades. Todos y todas recordamos las actuaciones de los alumnos de Educación Infantil en Navidad, cantando sus originales villancicos dramatizados, y a final de curso alrededor de las cuales se congregaban gran número de familias. Era su escaparate para mostrar cómo los niños iban aprendiendo y evolucionando en su aprendizaje musical. Otros momentos emotivos a nivel de pueblo eran los conciertos que organizaba con el alumnado de su taller.

Por todo esto y por otras muchas más razones que seguro se nos quedan en el tintero el CEIP Portus Blendium de Suances propone a Montaña Lindo Hurtado como una de las grandes mujeres que deben formar parte, sin ningún lugar a dudas, del Sendero de Nuestras Mujeres Cuentan.


TESTIMONIOS:

AMAYA RIOZ (PRIMERA ALUMNA DE MONTI)

Monti es ese remolino, ese soplo que te revuelve, te menea y hace que los pelos se te electrifiquen.

Recuerdo la primera vez que la vi en el pueblo. M. dijo : ¿quién es esa? Y yo pensé fascinada por esa cabeza rapada y el caracol: eso digo yo, ¿quién es esa?

Poco tiempo después se ofreció como profesora de música en el colegio y mi padre me preguntó si quería apuntarme. Durante algún tiempo fui junto con su hijo pequeño A., su única alumna.

Imagino ahora como adulta que para ella serían tiempos difíciles, de sembrar, de incertidumbre, de hacer hogar en un lugar nuevo. Para mí eran tiempos prometedores llenos de una nueva ilusión.

De las clases extraescolares recuerdo que la afluencia de criaturas fue aumentando como la espuma. Pronto se hizo con su pequeño ejército de teclistas.

Pero lo que permanece en mí como un recuerdo muy vívido, son las tardes de sábado en su casa junto a K. y V. que también venían a tocar.

Nos poníamos a sus roedores tumbados sobre las rodillas y disfrutábamos de charlas mientras P. pintaba o tocaba la guitarra y Monti nos enseñaba y se bebía un vasito de vino tinto. Era un vaso pequeño y su olor se mezclaba con el de su perfume fresco.

Aquellas no eran clases de música al uso, aquellas eran reuniones de intelectuales minúsculos de unos diez años, mis primeras jam sessions, la puerta a una vida que sale de la norma.

Al abrigo de una estufa de gas y unas vistas al mar impagables.

Cuántas tardes de sábado que ahora me parecen una locura extraordinaria y que he reproducido en mi vida adulta. Amigos que tocan música juntos, charlan, beben algo, leen y se disfrutan.

Reconozco ahora su ilusión creadora y didáctica y su necesidad de supervivencia. Su optimismo y las luchas y preocupaciones del mañana. Me identifico con ella. La pienso mucho aunque en los últimos años apenas nos viéramos.

Aún hoy les toco a mis hijos el comienzo del Para Elisa de Beethoven y When the saints go marching in. Ella me las regaló y me las regañó. Un carácter de aupa.

También nos descubrió la patatera y la torta del Casar y otras cosas que se quedan para la intimidad familiar.


MARINEI BUSTAMANTE (MAESTRA DE MÚSICA DEL COLECIO)

Monty no era de Suances pero supo ganarse el reconocimiento de todos por su entrega y entusiasmo. ¿Quién no conocía a Monty?. Para los niños era una estrella y como tal brilla con todos sus colores.

Para mi fue como una hermana, artista, con lo que ello significa, libre y creativa y que puso su granito de arena para transmitir el amor por la música en Suances.


HERMANOS MIÑOR (ALUMNOS Y ALUMNA DE MONTI)

¿Por qué fue Monti importante para mí?

Marcos Miñor:

Porque me abrió un mundo diferente al que conoce un niño promedio de 3 años, el mundo de la música y a día de hoy me formo como persona teniendo en cuenta los valores y principios que me transmitió.

Porque Monty generaba magia en el aula, no música y eso se veía reflejado en las avalanchas de niños que la "atracaban" por la calle en forma de abrazos, saludos y besos.

Gelo Miñor:

Porque me enseñó desde muy pequeño el mundo al que hoy me dedico: la música es para mí todo y en gran parte, se lo debo a ella.

Sandra Miñor:

Porque ha sido una parte muy importante de mi infancia, y me ayudó a entrar en el conservatorio.


CRISTINA AVÍN EXPÓSITO (ALUMNA DE MONTI)

A pesar de solo tener 24 años puedo afirmar que Monti fue una de las personas que más me ha marcado y que más ha influido en mi vida. La conocí, como todos los niños del pueblo, gracias a las clases de música que daba en el colegio y, como la mayoría de mis compañeros, acabé apuntándome al taller municipal de música para poder pasar más tiempo junto a ella. Y esto, sin duda, fue absolutamente determinante en mi vida, ya que mi carrera profesional se ha fraguado gracias a esa decisión. Los años iban pasando, unos pocos continuábamos, muchos abandonaban por el camino, pero Monti y yo forjamos una relación que no se parecía ni se parece a ninguna otra que he tenido a lo largo de mi vida. Una relación que traspasaba el límite de profesora-alumna, que muchas veces adoptaba el papel de madre-hija y que la mayoría de las veces se trataba de una relación de amistad verdadera.

Podría hablar sobre las numerosas cosas que me ha aportado Monti a mi formación musical. Muchas, muchísimas cosas he aprendido junto a ella a lo largo de los años entre las paredes de la escuela de música. Pero creo que lo más valioso que nos ha dejado, no solo a mi sino a todo el pueblo, ha sido su esencia, su alegría y su vitalidad. Porque realmente creo que encontrar una persona como Monti es extremadamente complicado, y todas las personas de este pueblo hemos tenido la suerte de poder disfrutarla, mucho menos tiempo del que nos hubiese gustado, pero aún así al máximo todos y cada uno de los días de su vida. Porque Monti transmitía alegría por donde iba, y rara era la vez que, yendo con ella por la calle, no nos parasen prácticamente a cada paso que dábamos para saludarla y hablar con ella.

Siempre recordaré las charlas que compartíamos ella y yo, las Coca-Colas a las que me invitaba después de dar clase en el taller y los paseos por el mercado que dábamos los martes. Por ello no es de extrañar que desde bien pequeña quisiera ser profesora de música, porque ninguna idea me gustaba más que llegar a parecerme a ella algún día. Monti era mi mayor fan, sobre todo en aquellos momentos en los que el mundo se me venía encima y quería abandonar la música. Siempre estaba ahí para celebrar todos mis logros y apoyarme en los fracasos. “¡Tienes que grabar un disco! Ya lo miraré yo para ver cómo lo hacemos pero tienes que grabarlo”, todavía recuerdo cómo me lo decía cada vez que iba al taller, ya de más mayor, a enseñarle cómo iba avanzando con mis obras de piano del conservatorio. Recuerdo también las primeras clases que di por mi misma, todos los consejos que le pedía y cómo fui aprendiendo y avanzando gracias a ella. Monti siempre ha sido y será mi mayor referente. Una de las personas más queridas del pueblo. Monti, sin duda, era especial. Me resulta muy complicado explicarla o definirla, ya que creo que las palabras se quedan pequeñas para, aunque sea, aproximarse un poco a todo lo que suponía su persona. Lo que sí que puedo decir es que el pueblo y todos los niños que nos hemos criado a su lado hemos sido muy felices gracias a ella.

Monti siempre que se despedía de mi me gritaba “¡Te quiero!”. Yo siempre he sido muy vergonzosa y muy pocas veces era capaz de responderle, no porque no lo sintiera, sino por mi timidez. Espero que supiera lo mucho que la quería y la quiero, lo importante que ha sido y será para mi y lo afortunada que he sido de poder disfrutar de ella durante tantos años. Sin duda, no sería la persona que soy ahora si no fuera por todo lo que he vivido a su lado, y siempre le estaré eternamente agradecida.

Te echamos mucho de menos por aquí y no te olvidaremos nunca.


AITANA CUELLO (ALUMNA DE MONTI)

¿Por qué Monty fue tan importante para mí?

Limitarme a decir que Monty fue una persona especial para mí es ser egoísta, porque al final, todos tenemos un pedacito de ella en nuestra vida. Sin embargo, las palabras son pocas para representar lo que ella fue para mí en los 13 años que estuvimos juntas.

Mirar atrás y acordarse de ella es ver energía y vitalidad. Lo veíamos en sus actitudes con los más peques y los más mayores, con los padres, con sus ropas y su carrito personalizado, con el que iba saludando a todo Suances. Transmitía ganas, ganas de comerse el mundo, ganas de seguir luchando por las cosas que te apasionan, ganas de levantarte y seguir prosperando pase lo que pase.

Monty fue importante para mí y sigue siéndolo. Aunque no me de cuenta, está detrás de muchas de mis actitudes, de mi personalidad, porque estuvo ahí, siempre presente, durante toda mi infancia y adolescencia. Ella me enseñó mucho más que música teórica, hizo que disfrutara de la música, que lo viera como algo mágico y me apasionara por sentarme a estudiar cada obra que me daba. Monty me enseñó disciplina, saber estar, compañerismo… Me transmitió su confianza, su falta de miedo escénico, su vitalidad y su pasión por la música, por el piano y por enseñar.

Al final del día, solo puedo decir que Monty no solo fue mi profesora sino también fue mi madre, mi abuela, mi amiga. Soy pianista gracias a ella. Soy persona gracias ella.


SILVIA SECO ANDREA 

Hace más de treinta años llegaste a Suances para ponerlo todo “patas arriba”, ¡¡cómo tú sabías!!, con tu música.

Gracias a tí, en tu Suances querido, conocimos lo más bonito de la música. ¡Cuánto han disfrutado nuestros hijos contigo y cuánto les has enseñado!. Conseguiste que la música fuera para ellos lo mismo que era para ti. ¡Qué orgullosa tienes que estar por eso y por todo aquello que desprendías, esa sonrisa, esa alegría!.

Me encanta que estés a mi lado en el Sendero de Nuestras Mujeres Cuentan.

¡Cuánto te echo de menos, amiga y querida Monty!






SILVIA SECO ANDRÉS

 

Emprendedora solidaria



    Hay personas que te encuentras en el camino de la vida que te hacen sentir que todo puede ser mejor, que se pueden hacer las cosas de manera diferente, que se puede emprender en tu pueblo y salir adelante sin olvidar ayudar a quienes lo necesiten.

    En Suances contamos con una mujer emprendedora y solidaria, que siempre te recibe en su comercio con una sonrisa, con un comentario amable, por supuesto que tener lugares así en nuestro municipio fortalecen el tejido empresarial, pero lo que queremos destacar de esta mujer es todo lo que revierte a nuestra sociedad anónimamente en forma de solidaridad.

    A ella nunca hay que pedirle nada, siempre se adelanta ella: ¿qué necesitáis para la asociación?, toma esto para el banco de alimentos, oye apúntame a esa iniciativa, si, si allí estaré, contad conmigo…

    Es una mujer con una energía positiva que nos sirve de ejemplo a todas las mujeres que en algún momento necesitamos tener un referente para seguir avanzando.

    Han sido varias las asociaciones y personas que han presentado su candidatura y por eso no nos cabe ninguna duda de que es apoyada por muchas personas de Suances y pensamos que ya ha llegado el momento de finalizar con su anonimato y darla esta pequeña muestra de agradecimiento por todo lo que ha aportado a nuestra sociedad durante estos años, para que pase a formar parte de un Sendero que significa tanto para toda la ciudadanía de Suances y que comienza a conocerse en otras partes de Cantabria, el Sendero de Nuestras Mujeres Cuentan.

    Gracias Silvia por todo lo que nos ayudas en nuestro día a día, por estar ahí, por darle un significado diferente y más amable a las palabras: emprendimiento femenino local…

 









RAQUEL GARCÍA CEBALLOS (RACHEL)

 



1ª mujer española en hacer la travesía del Himalaya a pie

“Caminante de sueños”

Hay personas dispuestas a perseguir sus sueños por muy difíciles que sean de alcanzar. Y son capaces de cruzar ríos, atravesar llanuras o incluso escalar montañas con tal de alcanzarlos. Personas valientes, luchadoras, apasionadas. Personas como Rachel (Raquel García Ceballos) que se han convertido en sinónimo de “no rendirse nunca”.

Así, esta suancina decidió un día coger una mochila y llenarla de ilusión para repartirla entre aquellas personas del planeta que más lo necesitaban. Y comenzó a caminar, sin echar la vista atrás, hasta llegar a un lugar donde las sonrisas brillan con una luz especial y un simple gesto te da la vida: Nepal.

Esta suancina recorrió todo el país (sus valles, sus lagos, sus montañas,…) y fue la primera mujer española en hacer la travesía del Himalaya a pie. Todo un hito que merece la pena destacar.

Pero su proyecto, su mochila, tenía también un marcado carácter social, haciendo especial hincapié en las desigualdades y en la educación. Por eso aprovechó este reto deportivo para llevar material (y esperanza) a muchas aldeas y pueblos de esta región.

Finalmente regresó a casa. Cansada (un poco) pero feliz. Y entonces fue cuando se dio cuenta de que su mochila no sólo no estaba vacía sino que, muy al contrario, venía repleta (de emociones, de sentimientos, de sueños,…).  Y fue entonces cuando decidió mostrarle al mundo todo lo aprendido durante su primer viaje. Sí, primero.

Porque en ese instante también supo que ese sería el primero de los muchos que realizaría a lo largo de su vida… y que ya nunca dejaría de caminar en busca de sus (viajeros y solidarios) sueños.

LEONOR MIERA

Barquera





Sin dejar a nadie atrás

Hay personas que se cruzan con otras y pasan a formar parte de su vida para siempre.  Pero también hay personas que no es que se crucen, sino que CRUZAN (del verbo unir) a otras personas y las ayudan a pasar de una orilla a otra… y estas también pasan a formar parte de su vida.

Es el caso de Leonor Miera Arenal, la primera barquera de Suances, que se convirtió en el nexo de unión de muchas historias de la villa.

Historias laborales: aquellas personas que trabajaban en la cantera y utilizaban este medio de transporte para llegar a su puesto de trabajo, pero también lo utilizaban sus familiares para llevarles la comida a la hora del almuerzo.

Historias románticas: parejas que vivían separadas por la ría y que gracias a esta barca consiguieron acortar la distancia y que el amor llegase a buen puerto (y nunca mejor dicho).

Historias cotidianas, historias extraordinarias; historias secretas… o para contar a voz en grito.  Pero historias todas ellas que tuvieron en común a Leonor.

Una mujer infatigable y trabajadora, que no dudó ni un segundo en arrimar el hombro para sacar a su familia adelante. Se calcula que cada día realizaba unos 80 viajes y nunca tuvo ningún percance, quizás por ser una mujer muy prudente y precavida.

Pero también una mujer dispuesta a ayudar a quien lo necesitase y que siempre tuvo un hueco en su barca para quien se lo pidiese. Y es que siempre tuvo clara una premisa: no dejar a nadie atrás.

 












PILAR MARTÍN PLAZA Y MARÍA DEL CARMEN GARCÍA FRAILE

 

Carteras


PILAR MARTÍN PLAZA


MARÍA DEL CARMEN GARCÍA FRAILE




Conquista laboral

Muchos han sido los avances que se han ido produciendo en nuestra sociedad para superar la desigualdad entre hombres y mujeres.  Uno de los más importantes: la incorporación de la mujer al mercado de trabajo. Un hito que sin duda marcó un antes y un después. Aunque a veces las mujeres que iniciaron esa andadura no son conscientes de que sus huellas marcaron el camino de las mujeres que veníamos detrás.

 Es el caso de Pilar Martín Plaza y María del Carmen García Fraile dos mujeres que se convirtieron en carteras de Suances y de Hinojedo en un momento en el que ésta era una profesión desempeñada normalmente por los hombres.

Ellas, con su ejemplo, contribuyeron a normalizar estos cambios y a lograr la aceptación social, rompiendo prejuicios y demostrando que mujeres y hombres somos igualmente válidos.

No cabe duda de que en el campo del mercado laboral se han dado muchos pasos… aunque todavía queda mucho por hacer.


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El primer contacto que tuve con la cartería de Suances se produjo cuando llegué a mi lugar de trabajo, que era un habitáculo pequeño y estrecho, situado en la mitad del despacho de la parte izquierda del Hall del Ayuntamiento, en que la mitad era Correos y la otra mitad una consulta médica.  Y, por supuesto, abarrotado de cartas y paquetes.

Antes que yo tres personas más (tres hombres) habían intentando, sin éxito, ocupar aquel puesto y el trabajo atrasado de muchos días se acumulaba en la mesa, la estantería y hasta en  el suelo (con varias “sacas” acumuladas). Era abrumador.

Pero no quise tirar la toalla. Más bien no me podía permitir el lujo de hacerlo. Tenía UNA oportunidad, LA oportunidad. Sabía que no habría muchas más oportunidades para una mujer como yo. 

Tras el fracaso de mis tres antecesores, decidí contactar con la oficina de correos de Torrelavega y pedir que me dejasen intentarlo a mí.

Me remangué y comencé a poner orden en aquel pequeño despacho que, aún no lo sabía, se convertiría en casi una segunda casa para mí: la cartería de Suances.

Los inicios fueron duros. No sólo por el pequeño- gran desorden acumulado, sino porque el reparto era (¡cómo no!) a pie. El día a día era agotador. Primero, recoger el correo que llegaba en autobús hacia las 9.00 de la mañana, para pasar a atender en el despacho a los vecinos y vecinas. Trabajo administrativo que se dice. Antes del mediodía no finalizaba la atención al público.

Después, comenzaba el reparto. Recorrer todo el pueblo andando era duro. Y más cargada, claro. Recuerdo que al principio me entregaron una alforja de cuero. Muy resistente… pero muy pesada. Tuve que cambiarla por otra mochila no tan robusta pero un poco más ligera y manejable. Perfecta para una cartera como yo.

Y por último, sin pausa pero sin prisa, de vuelta al despacho. Era obligatorio llegar antes de las 14.30 horas de la tarde, porque el autobús no espera y había que enviar la correspondencia y cuadrar las cuentas, giros pagados, reembolsos cobrados, certificados, paquetería,…. Puntualidad británica para el envío a Torrelavega y después continuar con el reparto. Jornadas intensas y agotadoras. Pero también gratificantes.

¿He comentado ya que los inicios fueron difíciles? Lo fueron. Porque además es difícil entregar una carta cuando las calles no tienen nombre. Sí existían zonas que te deban “pistas”. La zona de La Ribera, La Gerra, La Cuba,…  No era gran cosa, pero era algo.

Tampoco tenían nombre los vecinos y vecinas. Bueno, sí lo tenían… pero nadie los sabía. Porque lo que se usaba en aquella época eran los motes. Todos conocíamos a nuestros vecinos por algún apodo y así, era difícil conocer el destinatario de cada carta por su nombre y apellidos. Afortunadamente conté con la ayuda de “Cachito” y “Pepe El Guardia”, que ellos sí que conocían los nombres propios de cada persona. Y así poco a poco fui identificando a todos los vecinos.

También eran complicados los veranos por la gran cantidad de turistas que pasaban en Suances la época estival. Y claro, a todos ellos les gustaba recibir el periódico en casa a diario lo más pronto posible, (El Norte de Castilla, El Diario de Burgos, ABC,…). Conclusión: más paquetes a entregar. Hasta el punto de que en verano se contrataba a dos jóvenes de refuerzo para las zonas de la Playa y de La Ribera (que es donde mayor incremento de turistas se daba).

Y sin olvidarse de las campañas electorales… todos los partidos querían que su propaganda y sus papeletas se repartiesen lo más cerca posible del día de las elecciones. ¡Menudo estrés!

Con el tiempo el pueblo fue creciendo y recuerdo, con alegría, el día en que el Delegado provincial de Correos de Santander me comunicó que, debido al incremento de envíos que estaba teniendo la oficina de Suances, se iba a contratar una persona, por dos horas diarias. Desde ese día, pude contar con Jesús, empezó con dos horas pero poco a poco fue aumentando su jornada y fuimos compartiendo muchas horas de oficina y muchos duros inviernos repartiendo. Más tarde, también Julián, ¡cuánto me ayudaron los dos, cuanto les tengo que agradecer su apoyo y su cariño!

Ha pasado mucho tiempo y lo cierto es que no me arrepiento de haberme animado aquel día a llamar a la puerta de Correos, ni de haberme esforzado tanto para aprobar la oposición a los pocos meses de empezar y poder así conservar este empleo, ni de haber trabajado durante 30 años llevando casa a casa las cartas (con las esperadas noticias de los seres queridos). Sin duda, de lo más gratificante de mi trabajo.

Quiero añadir también mi más sincero agradecimiento a los vecinos y vecinas que, durante todos aquellos años, me han ayudado con su ánimo y afecto, haciendo que mi trabajo fuese un poquito más fácil, me trataban fenomenal y estoy muy agradecida. Saber que cuentas con el aprecio de tantas personas en sin duda el mejor de los premios.

Pero además ahora, echando la vista atrás, soy consciente de algo que en ese momento no sabía. Y es que mis pasos, junto a los dados por otras mujeres como yo, ayudaron a avanzar en el camino de la igualdad. Una senda construida gracias a la suma de pequeñas conquistas diarias por la que debemos aprender a caminar todos y todas juntas. Un orgullo haber aportado mi granito de arena…

 


Pilar


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La cartera rural de Hinojedo

Fue en el año 1962 cuando con 17 años comencé mi trabajo en la Cartería Rural de Hinojedo. En aquellos tiempos los padres de una familia numerosa y modesta como la nuestra, solían optar porque algún miembro de la misma, principalmente varones, tuviera la oportunidad de acceder a realizar estudios superiores, lo que llamábamos “una carrera”. Y yo, como era mujer, no tuve ocasión de participar en ese festín. Ignoro si hubiera valido para ello, pero siempre consideré una injusticia no haber tenido la oportunidad de comprobarlo. No obstante, en aquellas circunstancias los demás miembros de la familia estábamos obligados a aportar nuestro esfuerzo para cooperar en el bienestar y el desarrollo familiar, dado lo cual, al haber renunciado el titular responsable de la Cartería de Hinojedo, mi padre solicitó en Correos la vacante con la idea de que fuera yo quien la llevase y se la concedieron.

En principio, y a pesar de llevar todo el reparto, recogida, etc., al ser menor de edad, no pude figurar como titular de la cartería, siendo mi padre y mi hermano mayor los titulares hasta que cumplí la mayoría de edad. El servicio abarcaba los pueblos de Hinojedo, Cortiguera, Puente Avíos y Ongayo. Al principio, el reparto hube de realizarlo a pie y, a medida que crecían los habitantes de los diferentes pueblos y aumentaba la demanda del servicio de Correos, primero en bicicleta y después en motocicleta. El recibo y la entrega de la correspondencia la realizaba todos los días en la línea de autobuses Suances – Torrelavega.

Al ser mi primer trabajo, lo acepté con gran ilusión, y a poco me di cuenta de la gran responsabilidad que entrañaba la cartería y el manejo de documentos, giros, certificados, etc., y el tiempo que absorbía, dado que el servicio requería también un horario de oficina para recoger y enviar la correspondencia nacida. En aquellos tiempos, desgraciadamente la mayoría de los caminos, exceptuando la carretera principal, eran de tierra, estrechos, sinuosos, y con lluvia y en invierno era un verdadero calvario repartir la correspondencia.

Poco a poco los caminos y carreteras fueron mejorando y la inclusión de la motocicleta en el servicio alivió el reparto, aunque por otra parte la explosión demográfica habida en el municipio a finales del pasado siglo y comienzos del presente, junto a un sensible aumento de los productos postales, hizo muy difícil cumplir el servicio por una sola persona. Cercana la jubilación, después de 43 años de servicio, una inesperada enfermedad ósea me obligó a jubilarme anticipadamente.

He de manifestar que mi trabajo en la Cartería, aunque duro y exigente, también era muy estimulante puesto que hacer llegar a los vecinos con la mayor prontitud las noticas y la gestión era muy satisfactorio.

 

Mª Carmen


BLANCA ROSA REBOLLEDO SÁIZ

 

 Marinera 



“Luchadora”

Suances es una villa marinera vinculada, como no podía ser de otro modo, con el sector de la pesca. Las mujeres han estado siempre implicadas con este sector, aunque durante muchos años sólo con trabajos muy concretos: rederas, vendedoras de pescados, conserveras,… Se podía resumir como: la tierra para las mujeres y el mar para los hombres.

Por eso era más difícil (por no decir imposible) encontrar una mujer enrolada en un barco. Pero Blanca Rosa Rebolledo Sáiz lo hizo, convirtiéndose en la primera (y durante muchos años en la única) mujer en realizar este tipo de labores en Suances. Valiente y luchadora no dudó en embarcarse y ocupar puestos que hasta entonces sólo desempeñaban los hombres.

Así, durante tres años (hasta que un accidente en barco la obligó a alejarse del mar) demostró que la igualdad en este sector también es posible, conquistando (tal vez sin saberlo) un nuevo avance social.

Hoy en día se ha progresado mucho en este sector y se ha incrementado la presencia de las mujeres en trabajos donde, de forma tradicional, sólo había hombres.  La visibilidad de las mujeres en el mar  es cada vez mayor y, aunque aún quedan avances por conquistar, parece que soplan vientos favorables en el mar de la igualdad.

Y en eso, sin duda, mucho han tenido que ver las mujeres que, como Blanca, han sabido enfrentarse a las adversidades… contra viento y marea.







LAS MUJERES DE LA MAR

 

Sin identificar, Rosalía (La Nena), Tinuca y sin identificar

La mujer ha estado vinculada al mar, y más aún en una villa marinera como Suances, a lo largo de los años, aunque su labor no siempre ha sido visible. Por eso es importante ponerlo en valor y recordar que las mujeres han jugado un papel fundamental en el sector de la pesca.

Mujeres como las rederas, que confeccionaban y mantenían las artes y aparejos de la pesca. Es este un oficio centenario y artesanal. Una profesión a veces invisible pero imprescindible.

Mujeres como las vendedoras de pescado, que a menudo tenían que recorrer grandes distancias con la mercancía a cuestas. Abnegada y sacrificada labor a menudo poco reconocida.

Mujeres que con sus familias recogían cendo para aportar su granito de arena a la economía doméstica.

Mujeres como las conserveras, mariscadoras, limpiadoras de pescado,…

Y así, un largo etcétera cargado de rostros. Y es que en Suances son muchos los nombres propios que podemos encontrar tras estas profesiones.  Mujeres que dedicaron su vida a la mar y que contribuyeron, con su trabajo y tesón, a construir el Suances que hoy conocemos.

Aquí podemos encontrar algunos ejemplos, una representación de las muchas mujeres que engloban la historia de la mar… en femenino.


*No tenemos identificadas a todas las mujeres que aparecen en las siguientes fotografías, por lo que agradeceríamos que todo aquel que pueda identificar a alguien se ponga en contacto con nosotros en el correo electrónico cultura@aytosuances.com o en el teléfono 942 811 811

Principios del S. XIX



Rufi, Damiana y Colasa

Mariuca (La Fraila) y Ramona (La Tacones)

Milagros (la Tacones)

La Cana



Damiana, Colasa y Rosalía (La Nena)

Tinuca y Charo






La Cacha


Avelina

Sin identificar



Tere Gómez y Mari Ruiz

La Lilis, sin identificar

Sin identificar y La Lilis

Isabel, Damiana, Julia y Remedios


Mari, Pili,  sin identificar. De pies Marieto.

Sin identificar

Tinuca, Charo, Damiana y Rufi

Juliana

Teresa Cacho

Toñuca y Sin identificar

La Cuchi y Luisa

Luisa, Pilar, Carmen y sin identificar

Sin identificar

Adelaida

Rufi e Isabel


Torrelavega, finales de años 40, principios de los 50 

Sin identificar, Gloria, Finuca y Sin identificar

Dolores





Tinuca, Charo y Rosalía (La Nena) junto a Andrés Ruiz Moya, Alcalde de Suances en un homenaje hecho a las rederas.